Juan Maria "El Gato" Nimo: Una revolución por delante.

Nació en enero de 1988 en la Ciudad de Neuquén, donde se crió y reside actualmente. Desde muy pequeño incursiono en el mundo del deporte motor. A los 4 años inicio en el deporte motor con el karting y luego con el motociclismo, deporte que nunca dejo de realizar.

A los 18 años, en unos de sus mejores momentos deportivos, sufrió una caída compitiendo para el equipo Suzuki Chileno; como consecuencia de este accidente tuvo una lesión medular a nivel torácico que le provocó las parálisis de sus extremidades inferiores. Tras su proceso de rehabilitación, volvió a las pistas. Es corredor de Motocross y se convirtió en el primer piloto con discapacidad en conseguir la habilitación para competir en automovilismo.

Lucha constantemente para romper con los moldes y estereotipos establecidos sobre la discapacidad, tiene un grupo de trabajo al que llamaron "Revo" (Revolución: capacidad diferente sin límites). Practica Danceability y otras disciplinas deportivas.

#Conversamos con Juan María "Gatito" Nimo.

#Conversando: ¿De dónde surge el apodo “Gato” o “gatito”?

Juan: A mi papa, que falleció hace 3 años, cuando recién llego muy chico a Neuquén le decían gato; en ese momento Neuquén era muy pequeño y el andaba siempre dando vueltas, y todo el mundo empezó a decirle así. De chico ´gatito´ y de mas grande ´gato´. Cuando nací yo, todos me decían ´gatito´ y ahora de mas grande ´gato´, de ahí viene el apodo. Hoy en día me decís ´Juan´, y si bien es mi nombre, tengo más asimilado el ´gato´ o ´gatito´"

#Conversando: Desde muy chiquito te metiste en el mundo de “los fierros” y del deporte: ¿de dónde surge esa pasión por los fierros?

Juan: “Me inicie cuando tenia 4 años, gracias a mi mama y a mi papa que me sentaron en una moto y no baje hasta los 18 años, que me baje circunstancialmente porque después volví a competir. Pero hasta ese momento lo hice consecutivamente, profesionalmente, teniendo 12 o 13 años de edad. Primero arranco como cualquier actividad que hace un nene, estudiando en la primaria y después en la secundaria paralelamente, y como cualquier nene haciendo otros deportes, como jugar a la pelota, haciendo EFI, que es la Educación Física Infantil, pero ya a los 12 o 13 años empecé a darme cuenta que lo que quería para mi era el motociclismo, como cualquier nene en una especialidad, apuntaba a ser el mejor, el campeón de los campeones. Ahí, ya entrando en el secundario, decidí abocarme al motociclismo y hacer el resto como complemento físico. Vengo de una familia de deportistas, asique la parte de preparación física era bastante intensiva. Mi mama lo ha mamado desde muy pequeña, ella viene de una familia que por los años ´30 empiezan a traer las primeras motos de competición a la Argentina; y mi viejo un apasionado de la actividad, pero de familia muy humilde de un pueblo de Córdoba, nunca lo pudo desarrollar por lo que al momento que se les dio la posibilidad me subieron a una moto, y ahí me inicie. A mi abuelo materno no lo llegue a conocer, pero mi mama lo ha mamado desde muy pequeña, asique viene de por ahí”

#Conversando: Tras 14 años de carrera deportiva llego una lesión que, sin dudas, cambio tu vida: ¿pensaste alguna vez en dejar los autos, las motos y cambiar de deporte, de disciplina, o dejar el deporte en general?

Juan: “Fueron 14 años dedicados, como te decía antes, de manera intensiva y profesional. Había tenido la posibilidad de haber ganado en lo local, y empezando a tener la posibilidad de ganar en lo nacional. Primero viene el zonal, después el zonal, el nacional y después de tener la suerte de empezar a competir para afuera. En el año 2006 tenía 18 años y estaba pasando uno de los mejores momentos, en el que ya había ganado varias cosas, me había convertido en piloto profesional de la categoría máxima, tuve la suerte de poder competiré ir ganando en 2 campeonatos en forma paralela, en Argentina uno y en Chile otro. Estando en un muy buen momento, después de haber pasado como cualquier deportista por muchos altibajos profesionales y demás, me toco tener una caída donde caí mal, en un salto en bajada a alta velocidad. Caigo en pique, la moto cae primero, tengo un segundo pique y caigo como haciendo la vertical, me incrusto lo que seria parte del cuello en la horquilla de la moto, y me gira el cuerpo para el otro lado. Se me estallan´ varias vertebras a nivel dorsal alto y una de esas, en vez de explotar hacia afuera, estalla hacia adentro y es la que lastima a la medula, provocando la lesión medular. Hay segundos que no recuerdo, porque siempre estuve consiente. Deciden derivarme y ahí recorrí varios lugares hasta que llegué a donde verdaderamente me atienden, que estaba a 800km de donde yo estaba. Yo me caigo cerca del mediodía y llegue al centro donde finalmente me operaron a las 2 de la mañana. Todo ese recorrido lo hice consiente, en una ambulancia de alta complejidad. Llegue bastante complicado al centro asistencial donde me operaron al día siguiente, donde pase las horas críticas. Al tener lastimado ´el cable madre´, no se sabía que funciones iban a perderse y que funciones iban a quedar. Al pasar esas horas críticas, no mover las piernas termina siendo una cuestión muy pequeña a comparación de lo que una lesión medular arrastra. La operación fue larga, pero con éxito. Hubo una complicación respiratoria que me llevo a estar entubado y con otras complicaciones y 12 días después pude, en un vuelo sanitario, volver a Argentina para poder empezar la etapa de rehabilitación. Los días que estuve en ´cuidados intensivos´ fueron los mas complicados, porque siempre estuve consiente, fueron los días más difíciles. Primero estuve en Neuquén, así lo prefirió mi equipo medico de Argentina, rodeado de mis afectos, de mis amigos. Yo estaba terminando el secundario, tenia 18 años. A las dos semanas viaje a FLENI, a la sede de Escobar, donde inicie mi etapa intensiva de rehabilitación. En FLENI llego un momento donde pedía mi silla a gritos, necesitaba empezar a conocer de que se trataba este mundo de la discapacidad, un mundo tan desconocido para quien le pasa tan de lejos la discapacidad. Ahí empecé a laburar en mi independencia, a tener dominio de la silla, a reeducarme. Si aparecía algo motor, era bienvenido, pero en lo que mas laburaba era en buscar mi dominio, mi independencia en lo diario, para poder estar cuanto antes en mi casa, poder re-insertarme en lo social para ver de qué se trataba esto. Lo deportivo estaba ahí, mi hermana me cuenta que cuando hablé con ella después del accidente le dije ´Euge, ahora hay que armar un auto para poder manejar todo con las manos´; y así fue, estando en FLENI empecé a laburar y a investigar como era para hacer un auto, pensando que me iban a decir ´bueno, si, ahora maneja y corre´. Pensé que iba a ser algo muy sencillo, y a partir de ahí, empecé a investigar y me di cuenta que acá era muy difícil. Investigue sobre un piloto europeo, que era la primera vez que alguien lo estaba haciendo. Empecé a insistir, acá no se podía, era la primera vez, había muchos miedos y tabúes. Empecé con una idea que me llevo 8 años; primeramente, se me dio la posibilidad de correr a nivel local, pero yo quería correr a nivel nacional. A partir de eso, de que no te dejaban ser, empecé a darme cuenta que tenia que mostrar que estaba en condiciones, y que tenia las capacidades igual que el resto, o más. Necesitaba tener la posibilidad de probar, para mostrar que podía conducir un auto de carreras. A partir de ahí, empiezo a armar cuanto deporte quise a mis capacidades, para poder mostrar que estaba en condiciones. Primero arme un karting, después un cuatriciclo. Se me habilito para correr en cuatri, después me di cuenta que podía andar en moto y cuando me di cuenta de eso, me di cuenta que tenía buena velocidad, ahí me metí en la pista, me di cuenta que podía saltar en una pista y tener más velocidad, ahí dije ´acá podemos correr´ y empecé a insistir para que me dejaran correr, y me dejaron correr. Arme sillas para hacer acrobacia, sillas para baile, arme un montón de cosas. Y en ese camino de insistir, de insistir con el automovilismo, empecé a conocer el mundo de la discapacidad, que es un mundo maravilloso; maravilloso en cuanto a lo que es mi silla. Me empecé a dar cuenta que había una visión totalmente errónea, una visión hospitalaria, de lastimosidad, una visión ejemplificadora, errada”

#Conversando: Pocos años después de tu accidente, estabas de nuevo en una moto para competir: ¿Cómo fue ese desafío? ¿Cómo lo tomo tu familia, teniendo en cuenta que sin dudas estaba el factor “miedo” entre medio?

Juan: “En la primera competencia que tuve después del accidente, tenia a todo el mundo con los ojos encima, yo estaba todo atado y tenia a todos viendo que podía o no pasarme, los que estaban de acuerdo, los que no. En esa competencia tengo la posibilidad de largar adelante y el que venía cuarta, tuvo un accidente y falleció. Él tenía todas sus ´condiciones físicas´, por decirlo de alguna forma. Las cosas suceden cuando tienen que suceder. Mi familia así lo entendió, y me acompaño y me acompaña siempre, me banca en todas, y estoy agradecido. Uno cuando convive en clínicas de rehabilitación durante meses, entiende que las cosas suceden cuando tienen que suceder. Uno le puede dar mas o menos riesgos, pero cuando las cosas tienen que suceder, suceden. A partir de ahí tengo el acompañamiento de mi familia. Estas cosas también lastiman a quienes lo acompañan, y a mi me paso eso, a mi viejo lo lastimo. No lo lastimo la discapacidad, ni que yo ande en silla, sino que lo fue lastimando el ver como no te dejan ser, la falta de confianza, los ´no´ que recibíamos”

#Conversando: Uniste Neuquén y Buenos Aires remando en una silla de ruedas: ¿Cómo fue semejante desafío?

Juan: “Hicimos un desafío de 1201Km planteado en etapas de alto rendimiento. Etapas de 100Km todos los días, la etapa mas corta fue una de 58, 60Km, después fueron etapas planteadas como un gran desafío desde lo deportivo. A lo deportivo le añadimos lo solidario, donde la gente podía ir donando etapa por etapa elementos y artículos ortopédicos, y todo lo que lleva una colecta, como ropa, pañales, juguetes. Había un laburo logístico enorme. Ese pasamanos venia acompañado de una charla, como las que hacemos con ´Revo´, que son charlas en donde contamos quienes somos, que hacemos, porque lo hacemos, necesitábamos crear ese espacio para poder trasmitirlo. Así fue el desafío por un récord, unir Neuquén con el Obelisco”

#Conversando: En 2015 conseguiste algo que solo 6 personas en el mundo tienen, que es la licencia nacional para manejar autos de carreras: ¿Cómo lo conseguiste y que desafíos te significo -y significa- esto?

Juan: “Vos calcula que esta fue la primera habilitación que se dio en Sudamérica para competir a nivel nacional. Esto costo mucho. Poder competir de igual a igual a nivel nacional; en el mundo son muy pocos, y en el motociclismo en el mundo somos. Laburamos por diferentes desafíos. Hay un desafío que lo vengo armando hace 5 años. Hay que generar confianza. Es lo que mas hace falta, que te dejen ser. Eso nos da la posibilidad de sentirnos vivos. Cuando no te dejan ser cuesta mucho"

#Conversando: Muchos deportistas manifiestan lo complicado que les resulta conseguir sponsor, ¿Cómo fue, y como es, en tu caso?

Juan: “En el automovilismo pasa esto también. Yo tenía dos cuestiones a resolver: una era que me den la acreditación para competir, y la otra buscar que empresa iba a apostar y acompañar esto. Había mucho tabú, mucho miedo. La discapacidad tiene la forma más prolija de negarte. Yo ya tenía la acreditación, necesitaba de empresas que rompan tabúes, que no tengan miedo. Así llego la gente de Rio Uruguay Seguros, que es la gente que decidió apostar y acompañar esto. Nosotros necesitamos resultados para salir de la visión ejemplificadora, que es la visión con la que se queda la gente. A mi me cuesta que la gente me vea como ´el Juan piloto´ y no me vea como ´el pibe que insistió, logro poder correr y ahora se esta sacando las ganas de correr´. Yo quiero que la gente vea que podemos ser competitivos, que puedo generar patrocinios, que puedo sostenerme, que puedo competir de igual a igual”

#Conversando: ¿Cómo es tu relación con el resto de los deportistas de estas disciplinas?

Juan: “Siempre están los que están de acuerdo, y los que no. Con el resto de los pilotos me llevo bien, como con el resto de los bailarines y demás. Uno trata de ir haciendo su camino y que la gente vaya entendiéndolo”

#Conversando: ¿Qué es la “Danceability”? ¿Cómo surgió el interés por esta disciplina?

Juan: “Es una disciplina creada por un italiano que Mónica Centeno logro traer a la Argentina. Debo reconocer que de todas las cosas que hacemos, si bien yo no soy bailarín, es lo que mas se ha ramificado y le ha dado la posibilidad a todos aquellos que han queridos, ya sean nenas o varones, de convertirse en bailarines, cuando se pensaron que nunca lo iban a poder ser. Esta disciplina se lo permitió, le permitió bailar en un escenario, en un teatro, cobrar una entrada. Danceability se usa no solo como una forma de expresión corporal sino también como una forma de baile profesional. En un interamericano de baile Mónica peleo para que me dejen competir a mi junto a ella, que no tenia ninguna discapacidad, y terminamos ganando una medalla de oro. Nos paso que ese día unas señoras se secaban las lágrimas diciendo ´que lindo pero que triste que es esto´, y ahí le dije a Mónica que no era eso lo que queríamos con Revo, sino todo lo contrario. Queríamos el aplauso por el talento. Ahí empezamos a buscarle la vuelta y poder seguir con esto; se pudieron abrir varios centros de Danceability, cada tanto hacemos con Mónica presentaciones, y demás. Nosotros no vivimos para ser un ejemplo, no queremos ser un ejemplo. Como dice un amigo rengo ´yo no me lesiono todos los días que me levanto”, y así es, yo me lesione hace 11 años y allá quedo ese día, después me desenvuelvo como cualquier persona en lo diario”

#Conversando: ¿Qué es “Revo”? ¿Cómo surgió?

Juan: “´La Revo´, como le decimos nosotros, es un grupo con el que trabajamos intentando cambiar la visión sobre la discapacidad, a través de cuestiones deportivas y desafíos que repercuten en lo social y en la gente, para que la gente entienda que la discapacidad no es mala. A partir de ahí laburamos, y empezamos a armar un montón de cosas para que la gente empiece a ver la discapacidad desde otro lugar. Acá quiero hacer una salvedad: el grupo se llama ´Revolución: capacidad diferente sin límite´, el ´capacidad diferente‘ no está puesto como un término, porque como se debe llamar (así se establece en la Convención después luchar y pelear mucho porque así sea) es ´persona con discapacidad´. Nosotros como grupo al ´capacidad diferente´ lo usamos como trazando una línea, donde no sabemos si somos superiores o inferiores hasta desarrollar algo, lo usamos como un desafío permanente, de que la gente entienda que el desafío es lograr lo mismo, pero de una manera distinta, y que eso no es malo. Con cosas en lo cotidiano, en lo social, nos damos cuenta como estamos plantados realmente, que no dejamos de ser bichos raros y queremos y tenemos que dejar de serlo porque la discapacidad no es mala. La gente se piensa que por una discapacidad uno vive y depende de una rehabilitación. Obviamente que hay discapacidades que son mas severas y que requieren de otras cosas, pero por ahí en lo que mas nos toca nosotros que es la discapacidad motriz, queremos que la gente entienda que uno no vive esperando que le crezca un brazo, o volver a caminar. No. A mi no me quita el sueño volver a caminar. Por eso también el ´sin límites´, porque queremos que todos, que cada uno salga a buscar y a hacer lo que realmente tenga ganas de hacer. Parece que por una tabla que tenemos estipulada te dicen ´a vos te falta una gamba, podes hacer esto´, ´vos tenés una lesión medular alta o baja, podes hacer aquello´, y no cada uno puede desenvolverse en el ámbito que realmente desea hacerlo, hay que ir detrás de eso. Con la discapacidad se vive y se convive, a la discapacidad hay que laburarla y desmitificarla. Laburamos desde ese lugar, para que la gente cambie esa visión, que parece que tener una discapacidad es algo terminal, y no es así. Hay una continuidad. No hay nada que te exima de que algo te pueda pasar, y si te pasa, hay continuidad. Somos muy frágiles y la gente debe entender de que no hay nada que te exima de que algo pueda pasarte. La rehabilitación intensiva es importante en un momento, pero uno no vive para volver a caminar, mi vida continua. La gente tiene que desmitificar a la rehabilitación. Mi rehabilitación fue re-insertarme, reeducarme, ser independiente, después mi vida continuo y me desenvuelvo como cualquier persona. A partir de ahí laburamos todo, y nos encontramos con un mundo maravilloso para laburar, para hacer y para que la gente cambie esa visión errónea que hay sobre la discapacidad. Trabajamos para que podamos ser más homogéneos, más sociabilizados.

Lo que hacemos nosotros, es dar la pelea de igual a igual, de la discapacidad y lo convencional. Es un desafío permanente, trabajamos para homogenizar todo. Al margen de que hay leyes que acompañamos y hacemos cumplir, queremos que la gente cambie su visión. Hoy por hoy, vas a un aeropuerto última generación y te encontras con un baño para mujeres, uno para varones y otro en el medio que es para personas con discapacidad, ¿Por qué no hacemos uno tanto para varones como para mujeres, en el que entremos todos? Esas son cuestiones de lo cotidiano que te muestran donde estamos parados. Por eso trabajamos para romper ciertos tabúes. Tratamos de canalizarlo desde lo deportivo, que es lo que me gusta y me compete a mí. Es un desafío permanente”

#Conversando: Fuiste candidato a concejal, ¿te gustaría serlo en algún momento?

Juan: “La discapacidad es trasversal, esta en todos lados. Todavía no había surgido lo del automovilismo, mi viejo había fallecido hacia muy poco y en esto que uno hace permanentemente que es buscar y de trabajar por cambiar la visión de la discapacidad, se me ofreció ser candidato a concejal y acepte, pensando que uno desde adentro puede impulsar más lo que veníamos trabajando como grupo. Nos fue muy bien. Después finalmente me di cuenta que, si bien la política no es mala y hay que participar, no es fácil, no es fácil desde adentro tampoco y decidí seguir laburando de manera independiente y poder acompañar desde ese lugar. A futuro no lo descarto al poder seguir incursionando en eso”

#Conversando: ¿Qué balance haces del 2017 y como viene tu 2018?

Juan: “A nivel deportivo creo que en el 2017 seguimos avanzado en un montón de cosas; en cuestión de resultados fue mejor el 2016 por una cuestión de posicionamiento en la tabla, pero en 2017 tuvimos muchos avances en tema de mandos y en un montón de cosas. Esto es un desafío constante, como decía antes. Para 2018 tenemos muchas cosas para laburar, seguir buscando continuidad y trabajar a mil con desafíos que tengo importantes”

EL PINGPONG DEL "GATO" NIMO

*Un lugar: Neuquen.

*Una persona: Mis viejos.

*Una canción: Fuera de Control de No Te Va A Gustar y Revolución, de Abel Pintos.

*Un sueño: Permanentes.

*Todas las imágenes fueron tomadas desde la cuenta de Facebook de Juan Maria Nimo.


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